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jueves, 5 de noviembre de 2009

CARTA DE LOS U´WA AL MUNDO

Carta de los U´wa al mundo
http://www.ciap.org
Nosotros nacemos siendo hijos de la tierra...
Eso no lo podemos cambiar los indios
ni tampoco el blanco (riowa)

Más de mil formas distintas les hemos dicho que la tierra es nuestra madre, que no queremos
ni podemos venderla. Pero el blanco parece no haber entendido, insiste en que cedamos,
vendamos o maltratemos nuestra tierra, como si el indio también fuera persona de muchas
palabras...
Nosotros nos preguntamos: ¿Acaso es costumbre del blanco vender a su madre?. No lo
sabemos, pero lo que los U'wa si sabemos, es que el blanco usa la mentira como si sintiera
gusto por ella: sabe engañar, mata a sus propias crías sin siquiera permitir a sus ojos ver el sol,
ni a su nariz oler la yerba; eso es algo execrable incluso para un salvaje.
Sabemos que el riowa ha puesto precio a todo lo vivo, incluso a la misma piedra; comercia con
su propia sangre y quiere que nosotros hagamos lo mismo en nuestro territorio sagrado con
ruiria, la sangre de la tierra a la que ellos llaman petróleo.
Todo esto es extraño a nuestras costumbres. Todo ser vivo tiene sangre: todo árbol, todo
vegetal, todo animal, la tierra también, y esta sangre de la tierra (ruiria, el petroleo) es la que
nos da fuerza a todos, a plantas, animales y seres humanos.
Pero nosotros le preguntamos al riowa: ¿como se le pone precio a la madre y cuanto es ese
precio?. Lo preguntamos , no para desprendernos de la nuestra, sino para tratar de entenderlo
mas a el, porque después de todo, si el oso es nuestro hermano, también lo es el ser humano
blanco. Preguntamos esto porque creemos que él , por ser civilizado, tal vez conozca una
forma de ponerle precio a su madre y venderla sin caer en la vergüenza en que caería un
primitivo. Porque la tierra que pisamos no es solo tierra , es el polvo de nuestros antepasados;
caminamos descalzos, para estar en contacto con ellos.
Para el indio la tierra es madre, para el blanco es enemiga, para nosotros sus criaturas son
nuestras hermanas, para ellos son solo mercancía. El riowa siente placer con la muerte, deja
en los campos y en sus ciudades tantos hombres tendidos como arboles talados en la selva.
Nosotros nunca hemos cometido la insolencia de violar iglesia y templos del riowa, pero ellos si
han venido a profanar nuestras tierras. Entonces nosotros preguntamos : ¿quien es salvaje?.
El riowa ha enviado pájaros gigantes a la luna (Siyora): a él le decimos que la ame y la cuide,
que no puede ir por el universo haciéndole a cada astro lo que le hicieron a cada árbol del
bosque acá en la tierra. Y a sus hijos les preguntamos: quien hizo el metal con que se
construyó cada pluma que cubrió al gran pájaro. Quien hizo el combustible con que se
alimentó. El riowa no debe engañar ni mentir a sus hijos: debe enseñar que aún para construir
un mundo artificial el ser humano necesita de la madre tierra... Por eso, hay que amarla y
cuidarla...
El ser humano sigue buscando a ruiria (el petróleo) y en cada explosión que recorre la selva,
oímos la monstruosa pisada de la muerte que nos persigue a través de nuestras montañas.
!Este es nuestro testamento!
Al ritmo que marcha el mundo, habrá un día en que un ser humano reemplace las montañas
del cóndor por montañas de dinero. Para ese entonces, esa persona ya no tendrá a quien
comprarle nada; y si lo hubiera, ese alguien no tendría nada que venderle. Cuando llegue ese
día, ya será demasiado tarde para que el ser humano medite sobre su locura...
Todas sus ofertas económicas sobre lo que es sagrado para nosotros - como la tierra o su
sangre son un insulto para nuestros oídos y un soborno para nuestras creencias. !Este mundo
no lo creó el riowa ni ningún gobierno suyo, por eso hay que respetarlo! El universo es de Sira
(Dios) y los U`WA únicamente lo administramos. Somos tan sólo una cuerda del redondo tejido
de la ukua (mochila sagrada para cargar coca), pero el tejedor es él. Por eso los U`WA no
podemos ceder, maltratar, ni vender la tierra ni su sangre, ni tampoco sus criaturas, porque
éstos no son los principios del tejido.
Consultado en:
http://www.asociacion.ciap.org/IMG/pdf/Carta_U_Wa.pdf
Fecha de consulta: 27/01/2014.
Carta de los U´wa al mundo
http://www.ciap.org
Pero el blanco se cree el dueño, explota y esclaviza a su manera; eso no está bien: rompe
equilibrio, rompe ukua. Si no podemos venderles lo que no nos pertenece, no se adueñen
entonces de lo que no pueden comprar.
Algunos jefes blancos han horrorizado ante su pueblo nuestra decisión de suicidio colectivo
como último recurso para defender nuestra madre tierra. Una vez más nos presentan como
salvajes. Ellos buscan confundir, buscan desacreditar. A todo su pueblo le decimos: el U`WA
se suicida por la vida, el blanco se suicida por monedas. Quien es salvaje.
La humillación del blanco para con el indio no tiene limites: no sólo no nos permite vivir,
también nos dice como debemos morir... No nos dejaron elegir sobre la vida... ahora elegimos
sobre nuestra muerte.
Durante más de cinco siglos hemos cedido ante el blanco, ante su codicia y sus enfermedades,
como la rivera cede en tiempo de verano, como el día cede a la noche... El riowa nos ha
condenado a vivir como extraños en nuestra propia tierra. Nos tiene acorralados en sitios
escarpados muy cerca de las peñas sagradas donde nuestro cacique Guicani y su tribu saltó
para salvar el honor y la dignidad de nuestros pueblo ante el feroz avance del español y del
misionero.
Quizá una vez más el ser humano blanco viole las leyes de Sira, las de la tierra y aun sus
propias leyes pero lo que sí no podrá evadir jamas es la vergüenza que sus hijos sentirán por
los padres que marchitaron el planeta, lo llevaron a su extinción y robaron la tierra del indio; por
que al final de la fría, dolorosa y triste noche, aciaga para el planeta y para el indio, la misma
noche que parecía tan perenne con la yerba, el error del ser humano será tal, que ni sus
propios hijos estarán dispuestos a seguir sus pasos, y será gracias a ellos, a estos nuevos hijos
de la tierra, como empezará a vislumbrarse el ocaso del reino de la muerte y comenzará a
florecer nuevamente la vida... Por que no hay veranos eternos, ni especie que pueda
imponerse por sobre la vida misma...
Siempre que el ser humano actúe con mala intención, tarde o temprano tendrá que beber del
veneno de su propia hiel. Porque no se puede cortar el árbol sin que mueran también las hojas,
y en el pozo de la vida nadie puede arrojar piedras sin romper la quietud y el equilibrio del
agua. Por eso cuando nuestros sitios sagrados sean invadidos con el olor del hombre blanco,
ya estará cerca el fin no sólo del U´WA, sino también del riowa.
Cuando él haya exterminado la última tribu del planeta, antes que empezar a contar sus
genocidio, le será más fácil empezar a contar sus últimos días. Cuando estos tiempos se
avecinen, los vientres de sus hijas no parirán fruto alguno, y en sus cada vez más cortas vidas
el espíritu de sus hijos no conocerá sosiego. Cuando llegue el tiempo en que los indios se
queden sin tierra, también los árboles se quedarán sin hojas, y entonces la humanidad se
preguntará, por que. Sólo muy pocos comprenderán que todo principio tiene su fin y todo fin su
principio, porque en la vida no hay nada suelto, nada que no esté atado a las leyes de la
existencia. La serpiente tendrá que morder su propia cola para así cerrar su ciclo de
destrucción y muerte. Porque todo está entrelazado como el sendero enramado del mono.
Quizá los U´WA podamos seguir nuestro camino. Entonces, así como las aves hacen sus
largos viajes sin nada a cuestas, nosotros seguiremos el nuestro sin guardar el mas pequeño
rencor contra el riowa, porque es nuestro hermano. Seguiremos cantando para sostener el
equilibrio de la tierra, no solo para nosotros y nuestros hijos, también para el, porque también la
necesita. En el corazón de los U'WA hay preocupaciones por el futuro de los hijos del blanco,
tanto como por el de los nuestros, porque sabemos que cuando los últimos indios y las ultimas
selvas estén cayendo, el destino de sus hijos y el de los nuestros será uno solo.
Si los U'WA podemos seguir nuestro camino no retendremos las aves que nacen y anidan en
nuestro territorio; ellas podrán visitar a su hermano blanco si así lo quieren. Tampoco
retendremos el aire que nace en nuestras montañas; el podrá seguir tonificando la alegría de
los niños blancos y nuestros ríos deberán partir de nuestras tierras tan limpios como llegaron.
Carta de los U´wa al mundo
http://www.ciap.org
Entonces la pureza de los ríos hablará a los seres humanos del mundo de abajo de la pureza
de nuestro perdón.
Tomado de la Agenda "Latinoamericana 2000, Páginas 204 y 205.

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