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lunes, 5 de julio de 2010

Y La Dioxina, ¿Es Tóxica?

Y La Dioxina, ¿Es Tóxica?
No es una pregunta fácil de responder con sí o no. La dioxina constituye uno de los asuntos más emocionales (hasta el histerismo) que existen en el campo de la ecología y su toxicidad ha sido severamente exagerada y abusivamente utilizada por la propaganda anti-herbicida de los ambientalistas.[6] La dioxina es en realidad un gru-po de 75 compuestos diferentes de variada toxicidad, de los cuales el 2,3,7,8Tetra-clorodibenzo-p-dioxina (también conocido como TCDD) es el más peligroso. En algunos herbicidas y otros compuestos clorinados se encuentran trazas de esta dioxina.
Es bueno saber que se detectan muchas dioxinas en concentraciones pequeñas cada vez que se queman materiales orgánicos, de manera especial, si la combustión es incompleta. De tal manera, la dioxina se produce naturalmente en los incendios forestales, en el escape de los autos, y aún en los materiales emitidos por los volcanes. La peligrosidad de estas emisiones siguen siendo todavía tema de controversia entre los científicos y el público en general.[7]
Cuando se reveló que el Agente Naranja un defoliante usado durante la guerra de Vietnam contenía dioxina, el asunto pasó del campo de la Ciencia al campo de la Emoción. Se realizaron extensos estudios e investigaciones sobre los veteranos de guerra que estuvieron en contacto con el Agente Naranja (también se filmaron muchas películas que narraban como los veteranos de guerra morían como moscas después de regresar a sus hogares) sin que se pudiese descubrir ninguna diferencia con aquellos que no lo tuvieron, o con los ciudadanos comunes de cualquier ciudad de los Estados Unidos. Aunque no se pudo descubrir ningún daño para la salud humana, tampoco se pudo descubrir una respuesta exacta para la pregunta: ¿Cuán tóxica es la Dioxina?.
La dioxina también estuvo implicada en los problemas del muy famoso Love Canal y del exagerado Times Beach, dos pequeños poblados donde se encontraron restos de dioxina en el ambiente y el gobierno debió expropiar las casas y compensar a los vecinos. Después de muchos años, funcionarios de la EPA reconocieron que la dioxina es más de 1000 veces menos tóxica de lo que se creía . . . (o que se quería hacer creer?).
Los estudios sobre animales tampoco han resuelto el problema de la toxicidad: los cobayos o "guinea pigs" son extremadamente sensibles a la dioxina, que les da un alto nivel de tumores, desórdenes cutáneos, lesiones pulmonares, daños hepáticos, problemas en la sangre, pérdida de peso y muerte, después de exposiciones a dosis muy reducidas. Por el otro lado, los hamsters requieren una dosis 5.000 veces más potente para comenzar a provocar reacciones adversas.
Pero la gente no son ni cobayos ni hamsters, y la información científica sobre efectos en los seres humanos aunque abundante no ha resuelto aún el enigma. Veamos entonces los hechos comprobados sobre las consecuencias de exponerse a la dioxina:
La Dioxina es muy tóxica para algunos animales; de muy poca toxicidad para otros.
La dioxina puede ser un potente cancerígeno en los cobayos.
No hay evidencia de que la dioxina provoque cáncer en los seres humanos, ni tampoco de que cause abortos espontáneos o defectos de nacimiento.
No se ha registrado en los Estados Unidos ninguna persona que haya enfermado crónicamente o que haya muerto a consecuencia de alguna exposición a la dioxina.
La única reacción probada que ocurre en los seres humanos como consecuencia de la dioxina es el cloroacné una forma severa de erupción cutánea, rápidamente curable y, posiblemente, una disfunción nerviosa de corta duración.
La población más fuertemente expuesta 37.000 personas en Seveso, Italia, cuando la planta química ICMESA sufrió una explosión que fueron rociadas con una cantidad de dioxina que varía de medio a dos kilos, sufrió cloroacné y algunos desórdenes físicos, pero no se observaron efectos adversos de largo plazo ni se registraron cánceres.
Los estudios a largo plazo (más de 30 años) sobre los trabajadores de Monsanto que estuvieron expuestos en 1949 a fuertes concentraciones de dioxina, no mostraron efectos adversos de ninguna clase.
A pesar de todos estos hechos comprobados, a la dioxina se la sigue llamando "la substancia más tóxica conocida por el hombre". La gente cree que es extremadamente peligrosa y esta creencia errónea contribuyó para que explotara la histeria en Love Canal y en Times Beach, cuando se detectó dioxina en la zona. La doctora Elizabeth Whelan escribe en su magnífico libro "Toxic Terror"(4) lo sucedido en esos pueblitos de los Estados Unidos:
"No existe un significativo número de científicos y funcionarios públicos que crean que la dioxina y los herbicidas que la contienen sean responsables de los crímenes de los que son acusados. Sin embargo, para los noticieros de televisión el consenso de la comunidad científica es ofrecida por un selecto grupo de los mismos "expertos", una y otra vez."
"Muy raramente podemos ver una cobertura sobre expertos que encuentran, por ejemplo, que la dioxina en los suelos no impone amenaza alguna para los seres hu-manos del área. Lo que podemos ver en televisión son programas con los pocos y mismos científicos que recitan historias de horror y profecías apocalípticas."
La periodista Joan Beck, del The Chicago Tribune escribió en su columna del 30 de Junio de 1983;
"Los editores de diarios y productores de televisión, que ayudan a formar la opinión pública por medio de lo que eligen informar, han exagerado el peligro de la dioxina, lo hicieron más dramático por medio de su elección de historias de interés humano, ignoraron mucha evidencia científica y emplearon citas de científicos cuyas conclusiones no estaban justificadas por sus ."
Por último, la presencia de ínfimas trazas de dioxina (partes en mil millones o aún en billones) provocó que muchos repositorios de desperdicios hayan sido marcados para limpieza bajo las normas del "Super Fund". De los 1000 sitios escogidos para limpieza, sólo se habían limpiado hasta 1992 apenas una docena, a un costo de 9 mil millones de dólares. Se calcula que el costo promedio de limpieza para cada sitio está entre 12 y 15 millones de dólares, con algunos trabajos que requieren hasta 100 millones. Una estimación razonable para la limpieza total de los repositorios varían de uno a 10 billones de dólares.
¿Tan en peligro está la salud pública en el país del Norte? Por desgracia, la gente no está, ni allí ni aquí, al tanto de estos y otros costos que las regulaciones ecologistas imponen a la sociedad, como tampoco se dan cuenta de las implicancias que estos gastos desmesurados tienen para las economías de los países que caen en la trampa de las "alertas ecológicas". No olvide que estos costos los termina pagando el pueblo, la gente, usted y yo. ¿No hay plata para Hospitales, Escuelas, Jubilados, Educación y Asistencia Pública? No, la mayor parte se fue en gastos absurdos y regulaciones estúpidas. [8]
OBTENIDO DE : http://www.mitosyfraudes.org/INDICE/CAP6-ASB.htm

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