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lunes, 3 de noviembre de 2014

CARTA DE UN AUSTRALIANO A LA ONU

CARTA DE UN AUSTRALIANO A LA ONU (traducción retocada). Honorable Secretario General de las Naciones Unidas, Honorables Miembros de la Asamblea General, Honorables miembros del Consejo de Seguridad, necesito su ayuda. Creo en la Humanidad, creo que no hay nada que la Humanidad, de pie junta, no podría lograr. No hay problema que pueda resistir el poder de la conciencia unida de los siete mil millones de personas. Creo que hay una manera de crear la justicia en el mundo, una manera de superar toda la hostilidad del pasado, una manera de crear paz duradera, basada esta en la confianza mutua. Creo que hay una manera de crear un mundo en el que todos puedan tener una vida que puedan disfrutar; una vida que suponga una aventura emocionante, en vez de la esclavitud que padecemos hoy en día. Creo que hay una manera de unir a la humanidad y hacer que el sueño de la hermandad de los hombres sea una realidad. Existe una manera de hacerlo, pero necesito su ayuda para que todo esto pueda hacerse de forma más fácil una realidad. ¿CUAL ES EL CAMINO? De niños cuando peleábamos por un juguete las madres afectuosas nos hablaban de compartir. Compartir ha sido siempre la mejor manera de resolver los desacuerdos sobre quién tenía más derechos sobre el juguete. Los adultos, parece, no aprendimos la lección y seguimos peleándonos por “el juguete”, poniendo actualmente con ello en peligro nuestras vidas. Cualesquiera que sean nuestras aspiraciones, todos queremos tener una vida interesante, agradable, cumpliendo nuestros sueños y rodeados de la gente que amamos y nos ama. Así que, ¿por qué tenemos que luchar por la vida? ¿Por qué no podemos simplemente compartir? Un juego, como el del “Monopoly'”, en el que este mundo está atrapado y que no podemos permitir. Ningún individuo o nación puede evitar ser parte hoy de este juego del “Monopoly”, pues todos tenemos cuentas que pagar y la comercialización tiene al mundo aferrado firmemente con sus garras. ¿Se beneficia la humanidad de esto? ¿Somos más felices, más sanos y más ricos de lo importante que antes? Creo que no, más bien al contrario. La presión de las fuerzas del mercado dicta que, para tener éxito en la vida, tenemos que producir más barato, lo mejor, y siempre ir un paso por delante de la competencia. ¿Cómo puede cada uno producir más barato y ser mejor que todos los demás? La competencia, impulsada por las fuerzas del mercado, ha dado origen a una intensa y agotadora carrera donde todos corremos con el cuello estirado. Una carrera que nos divide, que evita la confianza mutua y que, además, nos resta salud y evita nuestra felicidad. La presión comercial asegura que nunca podremos sentirnos seguros en nuestros trabajos. Atrás han quedado los días donde la gente podía retirarse en el mismo lugar donde empezó. Atrás han quedado los días en que la gente podía disfrutar de sus trabajos. Ahora todo tiene que terminarse “para ayer”. Tenemos que trabajar tan duro y tan rápido como nos sea posible, y si todavía no producimos más barato que la competencia: somos historia. Las fuerzas del mercado, además, pueden voltear rápidamente nuestro éxito financiero y convertirlo en un verdadero desastre, poniendo en peligro nuestros medios de vida. Para salir adelante, para asegurarnos nuestra oportunidad, se nos pide hacer todo lo que sea posible, y sacrificamos así lo mejor de nuestras vidas, incluso el medio ambiente que nos alimenta. Nadie quiere ser un perdedor y luchamos por evitar, pensamos, una vida de pobreza y desesperación. El caballo más fuerte se puede sacrificar en el suelo si no empuja lo suficiente. Además, el estrés, la inseguridad, el puro agotamiento de esta loca carrera está matando nuestro espíritu. Se está eliminando así nuestra voluntad de vivir. Existe un sentimiento de que todo es demasiado duro, y se alimenta el deseo de escapar, de olvidar. Este juego de Monopoly nos está matando, lentamente y en silencio, a todos nosotros por dentro. Esto ha dado origen al aumento de consumo de medicación psicotrópica, amén de otras drogas ilegales. También de la delincuencia, la depresión y los suicidios; de muchos otros desajustes personales y sociales que nos ocupan y preocupan hoy. Me pregunto: ¿A dónde nos lleva esto? ¿Es esta la vida que todos queremos para nosotros y nuestros hijos? ¿Para la Humanidad? Yo soy un ser humano, y quiero ver a cualquier otro ser humano en el mundo como a un amigo, no como competencia. Quiero ver a toda la humanidad cuidando de sí mismos primero, claro, pero teniendo en cuenta también al resto de seres humanos que la componen. Quiero ver la alegría en los ojos de todo el mundo. Ver a la Humanidad celebrar la victoria sobre la erradicación de la división y sufrimiento baldío originado por la locura de vida actual. Quisiera rescatar, además, en todos nosotros el orgullo para apoyar la creación de un mundo nuevo, en el que el sueño de la hermandad sea posible. Convertirla en una realidad. Esto es lo que quiero como Ser Humano. Creo que todos somos hermanos y hermanas de una gran familia y que, en el fondo, todo estamos conectados. Cada foco de sufrimiento en el mundo resuena profundamente dentro de nosotros. Cada vez que alguien muere a causa del sufrimiento evitable, algo dentro de nosotros muere también. Y cuando las personas sufren y mueren por la miseria del hambre, por enfermedades, guerras y por otras causas evitables, todos sentimos por dentro un vacío. Nada parece hacernos profundamente felices nunca. La felicidad que sentimos ahora es superficial, a menudo forzada y de corta duración. ¿Han notado cómo la felicidad que obtenemos de las cosas es cada vez más efímera? La felicidad que se busca en las compras dura ahora 5 segundos. Nos entusiasmamos comprando algo que queríamos desde hace mucho tiempo y en unos días pasa directamente al trastero. Sentimos que algo falla en nuestras vidas. Yo creo que la única manera de restaurar lo que nos falta, y llenar ese vacío por dentro, es cambiar el derrotismo y el sufrimiento del mundo actual por entusiasmo y alegría. El amor es sinónimo de Unidad, y la competencia nos divide, destruyendo esa unidad, pues nos lleva a olvidarnos la compasión. Las fuerzas del mercado no tienen corazón, no se preocupan por nuestro bienestar. Permitir que las fuerzas del mercado sean las encargadas de dictar nuestras acciones y controlar nuestras vidas ha creado un mundo hostil y lleno de sufrimiento. Amigos: una Humanidad unida --el sueño de la hermandad-- puede ser una realidad si atendemos y superamos lo que nos divide. Debemos reemplazar la Competencia por el uso compartido y la Cooperación. Tenemos que aprender a compartir los recursos del mundo y producir según nuestras necesidades, aquellas que nos hacen realmente felices.Estamos obligados a desterrar la codicia humanamente estéril. Somos adultos, y no necesitamos a mamá que nos diga que debemos dejar de luchar por "el juguete". ¿No hemos aprendido aún que es mucho mejor para todos compartir? Un paso importante que hay que dar, creo yo, es la aprobación por la Asamblea General de Naciones Unidas del principio de compartir como rector para el desarrollo de la nueva estructura económica mundial, y sustituir la actual, destructiva, basada en Competencia. Honorable Secretario General de las Naciones Unidas, señor Ban Ki-Moon, Honorables Miembros de la Asamblea General, Honorables miembros del Consejo de Seguridad, en nombre de mí mismo y de todos los que no pueden pedir, reclamo que la Asamblea General de Naciones Unidas adopte el principio de compartir como rector para el desarrollo de la nueva económica mundial, para reemplazar la estructura actual, divisora y destructiva, basada en la competencia. Amigos: ¡tenemos que hacer esto! Llevar una vida más simple, más feliz, y abandonar el enfrentamiento de hombre contra hombre, de nación contra nación. Éste es el camino a seguir, y todos lo sabemos, aunque el miedo nos haya paralizado hasta el momento. El miedo ya no defiende la viña, no evitará nuestra destrucción, sino al contrario. Hay que ponerse a ello y hacer de esta petición para la ONU, pero especialmente para cada uno de nosotros en particular, una realidad! Gracias. David Boyd Melbourne, Australia LightOnThePath 29 de octubre 2014 PD: LA ALTERNATIVA Una piedra lanzada por Hércules inició una reacción en cadena que lo destruyó por completo todo un ejército. La tensión en el mundo está aumentando rápidamente. Un pequeño conflicto local puede escalar de forma inesperada y rápidamente convertirse en otra guerra mundial. Esta guerra sería nuclear y destruiría toda vida en nuestro planeta durante miles de años. Y, si no cambiamos nuestra manera de pensar y nuestros modos de vida, éste será nuestro probable destino. El mundo no conocerá la paz si no aprendemos a cooperar y compartir.

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