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domingo, 12 de abril de 2015

DE SAMURAIS


EL SAMURAI Y EL
PESCADOR
Durante la ocupación Satsuma de Okinawa, un Samurai japonés le había
prestado dinero a un pescador, hizo un viaje para recolectarlo a la provincia
Itoman, donde vivía el pescador. No siéndole posible pagar, el pobre pescador
huyó y trató de esconderse del Samurai, que era famoso por ser corto de genio.
El Samurai fue a su hogar y al no encontrarlo ahí, lo buscó por todo el pueblo. A
medida que se daba cuenta que no lo encontraba se volvió furioso. Finalmente,
al atardecer, lo encontró bajo un barranco que lo escondía de la vista. En su
enojo, desenvainó su espada y dijo: "Qué tienes para decirme", le gritó.
El pescador replicó, "Antes que me mate, me gustaría decir algo. Humildemente
le pido esa posibilidad." El Samurai dijo, "Ingrato! Te prestó dinero cuando lo
necesitas y te doy un año para pagarme y me retribuyes de esta manera. Habla
antes que cambie de parecer."
"Lo siento", dijo el pescador. "Lo que quería decir era esto. Acabo de comenzar
el aprendizaje del arte de la mano vacía y la primera cosa que he aprendido es el
precepto: 'Si alzas tu mano, restringe tu temperamento; si tu temperamento se
alza, restringe tu mano."
El Samurai quedó anonadado al escuchar esto de los labios de un simple
pescador. Envainó su espada y dijo: "Bueno, tienes razón. Pero acuérdate de
esto, volveré en un año a partir de hoy, y será mejor que tengas el dinero." Y se
fue.
Había anochecido cuando el Samurai llegó a su casa y, como era costumbre,
estaba a punto de anunciar su regreso, se vio sorprendido por un haz de luz que
provenía de su pieza, a través de la puerta entreabierta.
Afinó su ojo y pudo ver a su esposa tendida durmiendo y el contorno impreciso
de alguien que dormía a su lado. Muy sorprendido y explotando de ira se dio
cuenta de que era un samurai!
Sacó su espada y sigilosamente se acercó a la puerta de su pieza. Levantó su
espada preparándose para atacar a través de la puerta, cuando se acordó de las
palabras del pescador: "Si tu mano se alza, restringe tu temperamento; si tu
temperamento se alza restringe tu mano."
Volvió a la entrada y dijo en voz alta. "He vuelto". Su esposa se levantó, abriendo
la puerta salió junto con la madre del Samurai para saludarlo. La madre vestida
con ropas de él. Se había puesto ropas de Samurai para ahuyentar intrusos
durante su ausencia.
El año pasó rápidamente y el día del cobro llegó. El Samurai hizo nuevamente el
largo viaje. El pescador lo estaba esperando. Apenas vio al Samurai, este salió
corriendo y le dijo: "He tenido un buen año. Aquí está lo que le debo y además
los intereses. No sé cómo darle las gracias!"
El Samurai puso su mano sobre el hombro del pescador y dijo: "Quédate con tu
dinero. No me debes nada. Soy yo el que está en deuda."
Pienso que el mensaje es muy importante , en un mundo en el que vivimos donde las
apariencias , en ocasiones , pueden convertir a una persona honorable en un rufián , un
desalmado por personas que sin escrúpulos airean conductas que ellos han imaginados
Pero sobre todo debe anteponer la consciencia ante la emoción , esta nos lleva muchas
veces a cometer grandes y graves errores sin proponérnoslo.


OBTENIDO DE: revistasensei.com.ar

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